Tarta de Santiago

Tarta de Santiago

La almendra es un alimento delicioso, por lo que no es de extrañar que sea una invitada estelar en los más deliciosos postres. La tarta de Santiago, de almendras o Compostelana es uno de los mejores ejemplos de ello. 

Esta delicia se sirve en Galicia desde 1577, donde fue documentada en Compostela, ya como una exquisitez que se servía en la mesa. Esto, por supuesto, la convierte en parte de una gran tradición gastronómica de esta localidad española y una invitada de honor a nuestra mesa. 

La preparación es sencilla y estará lista para servir en una hora aproximadamente. A pesar de que la almendra se considera un lujo, ya desde la primera aparición de esta tarta, es tan deliciosa que bien vale la pena regalarse este gusto de vez en cuando. 

Ingredientes

Estos ingredientes son para una preparación de 8 raciones. Es decir que tendremos una merienda perfecta para compartir una tarde con la familia o con amigos

  • 250 g de almendra molida cruda. (puedes hacerla a partir de almendras crudas sin piel)
  • 5 huevos grandes.
  • 250 g de azúcar blanquilla..
  • 1/2 limón (sólo la ralladura de la piel).
  • 1/2 cuchara pequeña rasa de canela molida.
  • 1 trocito de mantequilla que sería para engrasar el molde.
  • 1/2 chupito de licor.
  • 50 g de azúcar glass.

Preparación

En primer lugar, preparamos nuestra harina de almendras. Si hemos comprado las almendras enteras hay que molerla en la picadora. Es mejor si la dividimos en dos porciones para darle dos gramajes diferentes y que algunos trocitos se sentían en la tarta. 

Bien, juntamos nuestra almendra molida y la llevamos al horno precalentado a 120 °C por alrededor de 10 minutos. También podemos tostarla en una sartén a fuego lento. Lo que requerimos es que pierda esa humedad que la caracteriza y suelte sus aceites y su aroma. 

Ahora bien, aprovechamos que la harina se está tostando para ocuparnos del resto de los ingredientes. Comenzamos por cascar los huevos en un bol y agregarles el azúcar. 

Batimos con unas varillas hasta que esté bien integrado y añadimos el medio chupito de nuestro licor predilecto y la ralladura del medio limón. Recordando que solo debe ser la piel. 

Batimos y agregamos la canela. Seguimos batiendo un poco más hasta integrar y reservamos. Ahora retiramos la harina de almendras del fuego y la dejamos enfriar ligeramente a temperatura ambiente. 

Al enfriar la harina, regresamos a nuestro bol con el huevo y comenzamos a añadir la almendra poco a poco, batiendo para ayudar a integrar bien la mezcla. En este momento nos valdremos de una espátula de cocina. 

¡Al horno!

Ahora que tenemos los ingredientes bien mezclados, es momento de precalentar el horno a 180 °C. Elegimos el molde, que debe ser desmontable, claro, y preferiblemente uno bajo, para que la tarta quede delgada. Lo untamos de mantequilla y lo llenamos con la mezcla. 

La llevamos al horno y la colocamos en la bandeja durante unos 35 minutos. Cuando esté dorada la cubrimos con un papel aluminio para evitar que se queme y la dejamos por 10 minutos más. Pasado ese tiempo probamos con un palillo, si sale limpio, la tarta estará lista. 

La retiramos del horno y dejamos que enfríe a temperatura ambiente, esto puede tomar unos 10 minutos más. Ahora sí, estamos listos para desmoldar. Debe salir una hermosa tarta dorada, con un aroma exquisito

Decorar y servir

Por supuesto, una tarta como esta se merece la mejor presentación. Así que buscaremos una plantilla recortada de la cruz de Santiago o la vieira de peregrino. Lo colocamos al centro y espolvoreamos encima con el azúcar glass. Siempre lucirá mejor si la tamizamos antes.

Al retirar la plantilla tendremos una imagen impecable al centro de nuestra tarta. Para servir, puedes acompañar con un café o té de aroma fuerte. Para algunos, un buen vino es el compañero ideal para este postre. Una bola de helado o una merengada también le van muy bien. ¿Cómo la degustarías tú?

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