Sardinas asadas

sardinas asadas

Las sardinas asadas son un plato sencillo y que a prácticamente todo el mundo le gusta comer. Especialmente sobre una rueda de pan artesanal, lo que definitivamente le da un toque perfecto. También es frecuente servirlas con “cachelos” o patatas asadas, que ya es casi una tradición. 

Algo que es bueno considerar acerca de las sardinas es que se trata de pescados azules ricos en omega 3, vitaminas, minerales y proteínas. Por esta razón se consideran un excelente alimento, siendo muy recomendado para llevar una dieta sana y completa. Además de proteger el sistema cardiovascular.

En el caso de las sardinas, su precio la coloca como una elección económica para consumir en casi cualquier época del año. Claro que siempre será preferible hacerlo durante la temporada de pesca, más o menos desde mayo hasta octubre, cuando las encontraremos más frescas en el punto de venta. 

Un truco para evitar el intenso olor

Las recetas para cocinar sardinas son muchísimas, ya que se trata de un alimento muy versátil en la cocina. Encontramos deliciosas conservas, estofados, escabeches, papillotes y mucho más. Ahora bien, las asadas tienen un encanto particular, al igual que un intenso olor, que puede perdurar por días. 

Si eres de los que disfrutan mucho una buena sardina asada y evita prepararlas en casa por esta razón, te dejamos un truco que si bien no es infalible, definitivamente ayuda a bajar este intenso olor. 

Lo que tienes que hacer es muy simple. Toma un poco de agua y exprime dentro un limón, añade luego la cáscara y la pulpa en el agua y, sobre la bandeja de horno aún caliente, esparce este líquido. El vapor se elevará de inmediato y se estará llevando gran parte del olor de las sardinas. Ahora sí, ¿listos para comenzar a cocinar?

Ingredientes

Notarás en seguida que se trata de una preparación muy sencilla, al ver que los ingredientes son pocos y básicos. Además, el proceso apenas dura unos 20 minutos, así que prácticamente puedes prepararlas al momento, lo cual es recomendable, ya que las sardinas asadas se sirven bien calientes. 

  • 1 kilogramo de sardinas muy frescas, deben ser alrededor de 12 pescados. 
  • 1 kilogramo de patatas gallegas de tamaño mediano.
  • Sal de la que usamos usualmente en la cocina.
  • 1 kilogramo de sal extra gruesa, de esa que se usa especialmente para preparar pescados.

Preparación

En primer lugar, encendemos el horno a 220 °C y lo precalentamos por unos minutos. Mientras tanto vamos lavando las patatas, sin pelar. Una vez limpias las colocamos en una cacerola y llenamos con agua y un punto al gusto de sal de cocina. Montamos al fuego y dejamos hervir.

Las patatas deberán estar listas en unos 15 a 20 minutos, a tiempo para servir junto con las sardinas. Para asegurarnos de que están a punto, hay que pincharlos ligeramente con un tenedor, para verificar que ya se sienten blandas. Una vez que confirmamos su cocción, las retiramos del fuego, colamos y reservamos en una fuente.

Mientras las patatas se cuecen en la olla, preparamos las sardinas. Así todo estará listo para servir simultáneamente. Lo primero es esparcir una buena capa de sal extra gruesa en la bandeja del horno (este paso también ayuda a controlar los olores). 

Colocaremos las sardinas sobre esta capa de sal y el resto lo esparcimos muy bien por encima. No es necesario limpiar este pescado como se hace usualmente, ya que al hornearlas enteras toman un mejor sabor y una vez cocidas es mucho más sencillo retirar las vísceras. 

Momento de hornear las sardinas

Bajamos la temperatura del horno a 200 °C e introducimos la bandeja con las sardinas saladas. Esperamos 10 minutos y, con mucho cuidado de no desprenderse la piel, les damos vuelta para que se doren por ambos lados. Dejamos otros 10 minutos y retiramos.

Algunas personas prefieren dejarlas un poco más, para que se pongan crujientes. Eso es cuestión de gustos y por supuesto que está más que permitido y es igualmente delicioso. 

¡Es hora de servir!

Retira las vísceras a las sardinas y pásalas a una fuente. Lleva a la mesa junto con las patatas y un delicioso pan artesanal cortado en rodajas. Para disfrutarlas como es debido, acompaña con un buen vino verdejo blanco. 

Consejos para preparar las mejores sardinas asadas

Lo primero es seleccionar las sardinas muy frescas. El secreto es fijarse muy bien es que tengan un bello color plata brillante y que sus ojos no están ni amarillo ni hundidos. Además, el olor es suave y no al contrario. Un aroma intenso es signo de que llevan varios días fuera del agua. 

Otro truco para mejorar el sabor de las sardinas asadas, y que además ayuda controlar mucho el intenso olor residual, es frotarlas con un ahoja de laurel y rociarles un toque de vinagre con romero y tomillo. Ya solo resta sentarse a degustar. ¡Buen Provecho!

Entradas relacionadas