Patatas a la importancia

patatas a la importancia

Las patatas son un alimento que realmente encanta a todos, increíblemente versátil en la cocina y con grandes propiedades nutricionales. Es fuente de vitaminas, potasio, ácido fólico, hierro y magnesio. Además de un excelente diurético y un gran aporte de carbohidratos. 

Este delicioso tubérculo es perfecto para adaptarse a toda clase de sabores nuevos y platos desde sencillos hasta elaborados. Por si fuera poco, es el ingrediente ideal para apostar a la creatividad culinaria y dar toques personales a las recetas donde es protagonista.

Es así como sucede con las patatas de importancia. Una receta deliciosa que tiene la capacidad de adaptarse para ser el centro del plato o un exquisito contorno que acompañe al protagonista, especialmente si se trata de pescados y carnes. La mejor parte, es que puedes darles tu toque personal y variar sus gustos en cada oportunidad. 

Ingredientes

Esta es la receta más tradicional y los ingredientes son para preparar cuatro raciones generosas, y servirlas como plato principal. Verás que hay azafrán, que es un ingrediente un poco costoso, pero considerando que lo demás es bastante económico, te invitamos a no descartar, ya que ese aroma tan particular de este plato proviene precisamente de allí. 

  • 3 patatas medianas o dos grandes.
  • 3 huevos.
  • 2 cebollas pequeñas.
  • 3 dientes de ajo.
  • Harina de trigo.
  • 6 hebras de azafrán. 
  • Un puñado de perejil fresco.
  • 100 ml de vino blanco.
  • Sal al gusto.
  • 700 ml de caldo de pollo (puedes sustituir con agua).
  • Aceite de oliva.

Preparación

La preparación de esta receta se divide en dos partes. La primera sería la elaboración de las patatas y luego el guiso al que estas se agregan. 

Para comenzar con la primera parte, lavamos y pelamos las patatas para luego cortarlas en rodajas de medio centímetro. Trata de no forzarlas demasiado gruesas o será más complicada su cocción. 

En un plato grande y llano colocamos la harina y comenzamos a pasar las rodajas de patata para que queden bien enharinadas. Es importante que estén completamente cubiertas a ambos lados y en los bordes. Sacudimos un poco el exceso y vamos colocando en una bandeja aparte. 

Pondremos el aceite en una cazuela, suficiente para freír, y dejaremos que caliente un poco a fuego alto. Mientras tanto, en un bol cascamos los huevos y batimos hasta integrar muy bien la clara y la yema

Probamos la temperatura del aceite con un trozo pequeño de patata. Si se quema, bajamos el fuego, si el burbujeo es leve, dejamos calentar un poco más. Una vez que está en su punto, comenzamos con el resto de las patatas

Friendo las patatas

Una excelente recomendación para freír las patatas sin hacer un gran reguero es valiéndonos de una pinza de cocina. Con ella tomaremos una rodaja de patata y la sumergimos en el huevo batido, dejando que el exceso se escurra en el bol. Luego la pondremos en el aceite y repetiremos el proceso con cada rueda. 

Colocaremos tantas patatas como podamos en la cacerola, pero que no se monten unas sobre otras. Cuando estén bien doraditas por un lado, les daremos la vuelta para cocer el otro. 

Al estar listas, las colocaremos en un plato llano, una junto a la otra, sobre un papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Espolvoreamos un poco de sal por encima a medida que van saliendo del aceite. 

Preparando el guiso

Llegó el momento de preparar el guiso y comenzaremos por pelar las cebollas y picarlas muy finas. Tomaremos ahora una cazuela de buen tamaño, donde calculemos que nuestras patatas pueden cocerse sin quedar amontonadas. 

Agregamos aceite de oliva y sal al gusto y colocamos a fuego medio. Una vez que esté lo suficientemente caliente, ponemos la cebolla y la dejamos dorar un poco, por unos 10 minutos aproximadamente.

Mientras tanto, lavamos las hojas de perejil y secamos con papel de cocina. Es momento de sacar nuestro mortero y colocar allí el ajo, el azafrán, el perejil y otro punto de sal. Machacaremos hasta que se forme una pasta con tonos amarillo. 

Agregaremos esta pasta a la cazuela, justo cuando la cebolla se torne dorada. Incorporamos por un minuto y subimos el fuego para agregar ahora el vino. Esperamos unos dos o tres minutos, mientras el alcohol se evapora. 

Momento de agregar las patatas

Ahora que la cebolla se ha puesto amarilla, gracias al azafrán, es momento de colocar las patatas, tratando de que no queden unas sobre otras. Finalmente, cubrimos con el caldo completamente y esperamos que hierva para bajar el fuego y dejar unos 30 minutos sin tocar el guiso. 

Pasado este tiempo, confirmamos que las patatas están cocidas, pinchando con un tenedor. Si falta para que estén listas, y notemos que se ha secado el guiso, podemos agregar algo más de caldo. No olvidemos rectificar la sal en este punto de la preparación. 

¡A la mesa!

Las patatas a la importancia se llevan calientes a la mesa, recién hechas. Puedes presentarlas como plato principal, acompañadas de huevos escalfados, almejas o rodajas de chorizo. También pueden hacerle la guarnición a una buena carne de res o un pescado delicioso. 

Y por supuesto, puedes simplemente servirlas solas, que no te defraudarán. Eso sí, te recomendamos acompañarlas con un buen vino tinto, para que la degustación sea completa. 

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