Flan de Huevo

Flan de Huevo

El flan de huevo es ese postre cremoso y delicioso, que lleva una cubierta de caramelo líquido. Esta natilla es sumamente popular alrededor del mundo, siendo el predilecto de muchas mesas y acompañante de fiestas, reuniones y meriendas.

El origen de este postre se remonta a Portugal, siendo una comida para servir en los días de Cuaresma durante la Edad Media. Su sabor forma parte de la tradición española y ha estado en nuestros corazones y nuestra mesa por generaciones. 

La versatilidad del flan de huevo, sumado a su textura suave, ha dado paso a una gran variedad de versiones para esta receta. Agregándole frutas, chocolate y hasta dulce de leche. 

La receta es muy simple y puedes prepararla cuando quieras. Disfrútala en verano o en invierno, o en cualquier estación. El flan de huevo es perfecto, y solo necesitas algunos ingredientes básicos. 

Ingredientes

Esta receta que te ofrecemos a continuación es para 12 porciones, lo que equivaldría a 12 personas si la realizas en un molde familiar. Es un postre económico, sin gluten, que además es excelente para los vegetarianos.

  • 4 huevos
  • 8 cucharadas soperas de azúcar de panela (para el flan)
  • 1 rama de vainilla
  • 2 vasos de leche entera o semi entera
  • 1 vaso pequeño de azúcar de panela (para el caramelo)

Requerirás también 12 vasos o moldes desechables de aluminio, de tamaño pequeño. O cualquier molde individual desmontable que tengas y sirva para el horno. Como ya mencionamos,  puedes usar uno familiar, por supuesto.

Preparación

Se trata de una preparación muy simple, que tomará una hora y media en estar lista. Comenzamos por entibiar la leche, puedes utilizar el microondas para este paso y así asegurarte de que no la calientas demasiado. 

Colocaremos la vainilla en la leche para darle un toque de ese sabor tan característico del flan. Precalentamos el horno a 180 °C, asegurándonos que tenemos una distribución de calor desde arriba y abajo. 

La preparación del flan se realiza en baño María, por lo que utilizaremos la bandeja del horno para cocinar nuestro dulce. Dicho esto, agregamos dos dedos de agua en dicha bandeja y le damos unos minutos para que se caliente. Mientras tanto, procedemos a preparar la mezcla.

Preparando la mezcla del flan

Es momento de armar la mezcla que resultará en nuestro flan. Colocamos la leche en un bol lo suficientemente cómodo para batir manualmente, valiéndonos de unas varillas de mano o un tenedor. Agregamos los huevos y el azúcar.

También podemos mezclar en la batidora o en un vaso mezclador, siempre a velocidad mínima, evitando que se forme espuma. Una vez que hemos batido y obtenemos una mezcla homogénea, dejamos reposar. 

El caramelo líquido

Aprovechamos este tiempo para preparar el caramelo líquido, que es ese delicioso jugo dorado que chorrea sobre el flan y que le da un gusto perfecto. 

Colocamos el vaso pequeño de azúcar de panela en una cazuela pequeña. Le ponemos un corrito de agua, y lo llevamos al juego bajo, removiendo constantemente. En este paso, no podremos movernos del lado de la cazuela, ni dejar de mover el agua de azúcar, o corremos el riesgo de que se queme y se amargue. Algo que puede suceder de un segundo a otro. 

La mezcla comenzará a burbujear, mientras cambia su color a ese dorado característico del caramelo. Al llegar a ese tono, retiramos del fuego y antes de que enfríe lo vertemos en los vasitos individuales o en el molde familiar, según sea el caso. 

Ahora sí, dejamos enfriar un par de minutos. Para que se forme esa capa dorada que luego podremos apreciar en la corona del flan. Un detalle que no puede faltar.

¡Al horno!

Una vez transcurridos los dos minutos, agregamos la leche batida que tenemos reservada en el bol o la batidora. En este punto, nuestra recomendación es colocar un trozo de papel aluminio a cada molde y evitar que el agua hirviendo salpique dentro del postre. 

Colocaremos los moldes en la bandeja con el agua caliente que ha esperado pacientemente. Dejamos que nuestro flan se cocine a 180°C por 50 minutos y retiramos del horno. Luego de dejarlos enfriar por una hora, los llevaremos a la nevera por 4 horas más. ¡Listo! Es momento de disfrutar.

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