Fabada

fabada

La gastronomía asturiana es una de las más exquisitas de toda España. Uno de sus platos tradicionales es precisamente la fabada asturiana. Se trata de una deliciosa receta de cuchara que difícilmente puedes rechazar y que ha conquistado el corazón y el paladar de los comensales, incluso más allá de las fronteras españolas. 

La receta tiene sus trucos, aunque no por ello se considera difícil, digamos más bien que es de dificultad media. Pero si eliges ingredientes de calidad y sigues los pasos cuidadosamente, le agarras el truco y te sentirás listo para darle incluso tus toques personales. 

Entre los mejores consejos que podemos darte es que pongas atención en la selección de tus fabes y carnes y ármate de paciencia para dejarla cocer a fuego lento, como merece. Por cariño y espero entre los ingredientes y te saldrá para chuparse los dedos

Ingredientes

Estas cantidades están calculadas para preparar 6 porciones de este delicioso plato de cuchara. La duración de la preparación ronda los 180 minutos y hasta un poco más, así que no desesperes y ve paso a paso para que todo sea perfecto. 

  • 500 g de fabes. (preferiblemente asturianas).
  • 250 g de panceta curada asturiana.
  • 2 chorizos asturianos.
  • 2 morcillas asturianas.
  • 200 g de hueso de jamón.
  • Sal.
  • 3 hebras de azafrán.

Pasos previos a la preparación

Antes de comenzar con la preparación de la receta, debemos darles algunas atenciones a los ingredientes, específicamente a las fabes, la panceta y el hueso de jamón. Primero, colocamos las fabas en la mesa y retiramos las que tengan mal aspecto. Luego las lavamos muy bien con agua fresca para eliminar las impurezas. 

Lo siguiente será colocarlas en remojo en un bol con agua fría, sin sal, ya que en este momento no es necesario. La panceta y el hueso también los pondremos en remojo en agua templada. Este paso debe durar al menos unas doce horas, así que te recomendamos dejarlas durante la noche y preparar la receta al otro día.  

Preparación

Ahora sí, estamos listos para comenzar con la preparación de esta deliciosa fabada asturiana. Buscamos una cazuela, de preferencia ancha y no demasiado profunda. Allí colocamos las fabas, previamente escurridas, y las cubrimos con agua limpia, hasta que sobren un par de dedos por encima. 

Removemos y ponemos a fuego alto hasta que comience a hervir. En ese momento agregamos el hueso de jamón, la panceta, los chorizos y las morcillas. Recuerda que estas últimas hay que pincharlas antes para que no se revienten durante la cocción

Por esta misma razón, también estaremos atentos a que las morcillas y los chorizos queden siempre encima de las fabas. Aprovechamos para ir eliminando la espuma y las capas de grasa que se forman durante la cocción. Así obtendremos un caldo más puro y limpio. 

Al cabo de una media hora, aun mientras tenemos el fuego alto, tomamos una tacita de caldo y diluimos en ella las hebras de azafrán. Las agregamos a la cazuela y bajamos la temperatura. Es momento de agregar un poco de sal e ir rectificando.  

Cocción a fuego lento

Ahora sí, esperamos unas dos horas mientras nuestra fabada va cociendo a fuego lento, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera, con cuidado de no romper los embutidos ni las fabas. Para este momento el aroma ya debe tenernos con la boca hecha agua. Mientras este tiempo transcurre debemos elegir un par de momentos para “asustar” a las fabas.

¿Cómo se hace? Sin retirarlas del fuego, agregamos un poco de agua fría para romper el hervor y que el proceso de calentamiento y cocción se reinicie. Esto hará que tomen la consistencia perfecta. 

Pasado este tiempo, damos una probada a la fabada y rectificamos la sal. Si las fabas ya están tiernas, es momento de retirar del fuego y dejar que nuestra preparación repose por una hora más. 

Sirviendo la fabada

Tomamos los embutidos y los cortamos en rodajas, lo mismo que la panceta y la carne del hueso. Lo reservamos para que la presentación sea de lujo. La fabada se sirve en un plato hondo, con las carnes por encima, acompañada de una buena rodaja de pan. Si la dejas de un día para otro, los sabores se asientan mucho mejor. Solo debes calentar y servir. 

Entradas relacionadas