Croquetas de jamón serrano

Croquetas de jamón serrano

Las croquetas de papa puedes encontrarlas servidas por todo el país. Junto a las famosas tapas españolas, acompañadas con salsas deliciosas, que terminan de darle un toque exquisito a este plato crujiente por fuera y deliciosamente cremoso por dentro.

Esta receta proviene originalmente de Francia, donde el principal aglutinante y protagonista de la misma es la papa. Cuando el plato llegó a España, muchos decidieron darle algunos cambios, entre ellos sustituyendo el tubérculo por la salsa bechamel. En ambos casos, las posibilidades de darle tonos de sabor distintos son bastante amplias. 

Comenzando por el queso, que es un clásico, y llegando a los rellenos creativos, como el arroz negro, pulpo, carne molida, champiñones y una gran variedad de vegetales o pescados. Por supuesto, las de jamón serrano pronto se hicieron las más populares.

Es posible que encuentres que la receta a primera vista se nota un poco compleja. Pero en realidad solo requiere de paciencia, especialmente para trabajar la masa y lograr la consistencia necesaria. Una vez que ya le has tomado el truco, verás que fácil te resulta, y que delicia poder disfrutar de tus tradicionales croquetas de jamón serrano caseras.

Ingredientes

En esta lista, evidentemente, nos centraremos en las croquetas de jamón serrano o ibérico. En caso de que desees otro sabor, ese es el ingrediente que se debe sustituir. Recuerda que la consistencia de la masa es fundamental, así que es posible que también tengas que ajustar algunas cantidades. 

  • 100 gramos de sobras de jamón serrano o ibérico. 
  • 50 gramos de harina de trigo. Puedes sustituir por cualquiera libre de gluten si lo prefieres.
  • 1 cebolla.
  • 50 gramos de mantequilla.
  • 500 mililitros de leche entera, a temperatura ambiente.
  • 1 pizca de sal.
  • 1 pizca de nuez moscada.
  • 2 huevos.
  • 1 paquete de pan rallado.
  • Aceite de oliva suave.

Preparación

Para empezar, es recomendable tener todos los ingredientes a la mano, medidos y listos para el momento en que se incluyan en la preparación. Comenzamos por el jamón, que debemos picar en trozos muy pequeños. Lo mismo con la cebolla. Ya teniendo todo organizado, podemos dedicarnos a nuestra receta.

Colocamos una sartén al fuego y agregamos la mantequilla con un toque de aceite de oliva. Dejamos calentar unos segundos y añadimos la cebolla para sofreír hasta conseguir un bonito color dorado. Ese es el momento de agregar el jamón. Revolvemos un poco y le damos la entrada a la nuez moscada y la sal. 

Verás que se ha soltado un poco más de líquido. Agregamos la harina, poco a poco, siempre removiendo para evitar que se apelmace. Le daremos a este paso unos dos minutos mientras se cocina. Se formará una pasta de un color marrón. 

En ese momento, añadimos la leche, poco a poco, igualmente. Siempre dándole movimiento a la masa. Esta parte del proceso toma al menos unos 20 minutos. Irá tomando una consistencia cremosa, que debemos mantener así. Por lo que será necesario agregar leche cada vez que espese demasiado.

Lista la masa, es hora de armar las croquetas

Llegará un momento en que notarás que la masa “se despega” del sartén. Es entonces cuando la retiramos del fuego y la vaciamos en una fuente. Deja enfriar a temperatura ambiente por unos minutos y luego cubre con un papel plástico y llévala al refrigerador. Lo más recomendable es esperar hasta el día siguiente, pero ya a las cuatro horas debe estar lista para usar.

Mientras transcurre este tiempo, preparamos el empanizado. Colocamos en un bol el pan rallado, uno más para la harina y en otro los huevos batidos. Algunas recetas sugieren agregar unos toques de pimienta al pan rallado.

Retiramos la masa del refrigerador y comenzamos a trabajar mientras está fría. Con la ayuda de una cuchara, tomamos pequeñas porciones de la masa y armamos los “troncos” que serán las croquetas. Colocaremos esto en una bandeja para luego proceder con el empanizado y la fritura.

Empanizado y fritura

Pasaremos la masa primero por harina, luego por huevo y finalmente por el pan rallado. Si la masa se vuelve pegajosa, podemos valernos del papel encerado para darles su forma. Una vez que estén todas empanizadas, ponemos a calentar una generosa cantidad de aceite.
Freímos cuidando de darles la vuelta para asegurarnos de que queden bien cocidas y doradas por todos sus ángulos. Es recomendable dejar descansar el aceite cada tanto, bajando su temperatura un poco, para que no se caliente demasiado y se quemen las croquetas. Ahora sí, están listas para servir.

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