Caldereta de cordero

Caldereta de cordero

La caldereta de cordero es uno de los platos representativos de la tradición que pertenece propiamente a San Sebastián de los Reyes. Suele servirse especialmente en 02 de mayo, cuando se celebra el nacimiento de esta población, hace ya más de 500 años. 

Ese día, se presentan a concurso las mejores recetas de caldereta de cordero, con los toques personales de cada hogar. Esa sazón que se transmite de generación en generación y que hace de este momento algo único. 

Así que no dudes en darle también tu propio gusto, para que al presentarla a los comensales los dejes prendados de tu salsa. En esta oportunidad, te presentamos una receta para 6 personas. Suficiente para que planifiques toda una velada en casa

Ingredientes

La receta te tomará unos 90 minutos de preparación. Se considera de dificultad media, pero nada que no puedas lograr exitosamente si sigues los pasos cuidadosamente. 

  • 1 k. de carne de cordero troceada, preferiblemente cuello, pecho o espalda. Aunque funciona muy bien con cabrito, choto o paletillas de cordero troceadas.
  • 2 cebollas, 
  • 3 dientes de ajo, 
  • 4 tomates pequeños o 2 grandes, 
  • 1 pimento rojo grande,
  • 1 pimiento verde grande,
  • 2 hojas de laurel, 
  • Una pizca de tomillo, 
  • una ramita de romero, 
  • ½ cucharada de canela en polvo,
  • ½ cucharada de nuez moscada, 
  • sal al gusto,
  • pimenta negra recién molida, al gusto,
  • 1 cucharada de harina de trigo 
  • 750 ml de vino blanco de calidad 
  • 750 ml de caldo de carne o agua
  • 150 ml de aceite de oliva 
  • 6 patatas gallegas grandes 

Preparación

Al comprar la carne, pidamos al carnicero que la limpie y le quite la grasa. Luego que la trocee del tamaño adecuado para preparar un buen guiso. Con esto ya tendremos un primer ingrediente listo para empezar a trabajar nuestra receta. 

Como primera recomendación, lo ideal es dejar la carne macerando desde el día anterior. La adobamos con ajo, el tomillo, canela, romero, nuez moscada, sal, pimienta, y bañamos con vino blanco y el aceite de oliva. Tapamos muy bien y dejamos que los sabores se adhieran a la carne. 

Al día siguiente, escurrimos bien y reservamos el líquido para más adelante en la preparación. Ponemos a calentar aceite de oliva en una cazuela, luego pelamos los ajos y las cebollas. Los primeros deben estar enteros, mientras que las segundas las picamos bien finas. 

Una vez que el aceite esté bien caliente, colocamos los ajos y los dejamos dorar un poco, para que dejen el sabor en la cazuela y los retiramos antes de que se quemen. Ahora añadimos la carne y la doramos muy bien por todos lados. 

Retiramos el cordero y reservamos. Es momento de la cebolla para ir a la cazuela, donde la sofreiremos por 10 minutos, a fuego lento. Aprovechamos el tiempo para cortar los pimientos en julianas y los añadimos a las cebollas por 5 minutos más.

El sofrito

En este momento pelamos los tomates junto con las patatas. Los primeros los picamos en cuartos y las segundas en dados. Los agregamos a la cazuela donde se juntan con los pimientos y la cebolla. 

Una vez que todo tome un color dorado, incluiremos nuevamente el cordero y el ajo. Mezclamos un poco y añadimos la harina y el líquido que obtuvimos al adobar la carne. Volvemos a mezclar para juntar bien todos los ingredientes.

Le damos un toque de pimienta al gusto y rectificamos la sal. Una vez que estemos conformes dejamos por unos 15 minutos a fuego medio para lograr una reducción que afiance los sabores. Cubrimos con agua o caldo de carne, que es aún mejor. 

Dejamos nuestra cocción a fuego lento por una hora y verificamos que la carne esté bien tierna. No olvidemos remover cada tanto para que los sabores se junten mejor y el guiso no se peque al fondo. 

Cuando la carne esté suave, añadimos las patatas y removemos. Cocemos por unos 20 minutos más, siempre probando para asegurarnos de que el sabor es el que estamos deseando. Ahora sí, ¡buen provecho!

Para servir la caldereta de cordero

En primer lugar, la caldereta de cordero se sirve con pan, para mojar en la salsa que es un deleite. Para maridar, lo mejor es un buen vino tinto Cabernet Sauvignon, Merlot o Garnacha, de Crianza.

Se puede preparar el día antes de servir, para lo que se recomienda calentar en la misma cazuela, a fuego lento y removiendo. Si la salsa se espesa, pues habría que agregarle algo de caldo de carne. Si, por el contrario, queda muy líquida, es mejor darle consistencia apastando algunas patatas ya preparadas en la salsa. 

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