Almejas a la marinera

almejas a la marinera

Las almejas a la marinera es un plato que encontramos mucho en las mesas de los restaurantes, especialmente durante la temporada navideña, con un sabor muy marino. Tiene un gusto que nos transporta a las Rías Baixas, y que se ha convertido en una parte fundamental de la cultura gastronómica de España. 

Como toda receta, admite la creatividad del chef, para que lleve un toque muy personal. Lo que permite que exista una gran variedad de presentaciones para complacer y conquistar hasta a los paladares más exigentes. 

En este caso, la receta viene acompañada de una salsa que es un verdadero deleite. Perfecta para servirla en la cena de navidad o para agasajar invitados especiales. 

Ingredientes

Se trata de una preparación muy fácil, que apenas tomará unos 30 minutos, por lo que la mejor recomendación que podemos hacer es prepararla el mismo día y aprovechar la frescura de los ingredientes. En este caso, sería para 6 comensales.

  • 2 k de almejas de la variedad que prefieras.
  • 2 dientes de ajo.
  • 2 cebollas.
  • 1 hoja de laurel.
  • 75 ml de aceite de oliva.
  • 2 cucharadas de harina de trigo (puede sustituirse perfectamente por harina de maíz).
  • 2 cucharadas de perejil picado.
  • 2 cucharadas de salsa de tomate casera.
  • 1 cucharada de pimentón dulce.
  • 1 guindilla.
  • 1 vaso de vino blanco.
  • Sal al gusto.
  • Pimienta negra o blanca recién molida, también al gusto.

Preparación

Lo primero es limpiar muy bien las almejas, especialmente quitándoles la arena. De lo contrario, la receta podría ser un desastre. Lo mejor es comprarlas vivas el mismo día que se van a preparar y servir y dejarlas tres horas antes de cocinar en una cazuela con agua a la que agregaremos una generosa cantidad de sal gruesa. 

Notaremos que comienzan a botar la arena, lo que quiere decir que están realmente frescas. Es recomendable cambiar el agua al menos tres veces durante este tiempo de limpieza.  Ahora que están bien limpias, es momento de abrirlas. 

Para ello, las escurriremos y lavamos. A continuación, colocamos en una cazuela limpia medio vaso de vino blanco y esperamos que empiece a hervir. En ese momento agregamos el laurel y las almejas

Esperamos por un par de minutos y observamos que todas estén abiertas al cabo de este tiempo. Las sacamos con una espumadera y reservamos, dejando enfriar. En cuanto al vino que ha resultado de la cocción, lo colamos y guardamos también, en un vaso. 

Comenzamos con la salsa

Pelamos y troceamos los ajos y las cebollas, y luego picamos la guindilla, todo muy pequeño, de manera que sea casi imperceptible en el guiso. Tomamos la cazuela que hemos utilizado para las almejas y colocamos allí el aceite de oliva. Al calentar, agregamos la cebolla y el ajo. Lo sofreímos hasta que esté bien dorado.

Es momento de colocar el pimentón dulce, revolviendo para integrar bien por un minuto. Espolvoreamos la harina, siempre removiendo para evitar que se formen grumos o se queme. Notaremos que va cambiando de color. 

El vino y las almejas

En ese momento, añadiremos un vaso de vino, distinto al que hemos reservado de la cocción de las almejas. La salsa se irá espesando y nosotros debemos continuar removiendo, mientras el alcohol termina de evaporar. 

Ahora sí, sumamos el vino de las almejas, junto con la salsa de tomate casera. Cocemos a fuego lento por unos 10 minutos, siempre removiendo y notando como va espesando. 

Le damos unos toques de pimienta y rectificamos la sal. Usualmente, no es necesario, ya que la que queda en el agua de cocción de las almejas suele ser suficiente. 

Es momento de añadir las almejas y juntarlas por un par de minutos para que los sabores se asienten. Apagamos el fuego y dejamos uno poco más en el calor residual. 

Momento de servir las almejas a la marinera

Lo tradicional es servir las almejas en una cazuela de barro, con un poco de perejil picado por encima. Para acompañar, lo ideal es una buena hogaza de pan y el mismo vino que se ha utilizado en la preparación, por lo que es más que recomendable elegir uno muy bueno. 

Si al final sobra bastante salsa, cosa que es lo más probable, no se debe tirar. Al contrario, esta se puede congelar perfectamente y utilizarla para preparar un guiso de pescado exquisito

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